Yo te prometo que tengo muy buena voluntad y disponibilidad para lidiar con todo tipo de gente, tomo cualquier cantidad de cursos básicos de psicología, talleres de logoterapia, a veces logro comer en consciencia y hasta logro consumir pocos animales… Juro que diariamente cultivo la paciencia, vivo en el presente, cancelo, cancelo y cancelo cualquier imagen fea que venga a mi mente al igual que cuando salen “negativos” de mi boca y hasta constelo en pos de un mundo mejor… Y tooodo es positivo, lleno de amor, fluido y color lila… Podría jurar que en definitiva hay momentos en los que sí logro vibrar en frecuencias elevadas cargadas de paz y luz… Eso que los “yogis” llaman a r m o n í a…
El “issue” se presenta cuando debo lidiar con la variedad de pensamientos de los otros humanos que también habitan éste mundo loco y que para mi mayor bien y aprendizaje coinciden en tiempo y espacio conmigo.
Y es que así es… Desde el momento que uno despierta inicia el reto… Si dormiste bien ya vas de gane, pero si por el contrario la noche fue corta, intermitente o de insomnio total, el reto se duplica.
Un típico y muy mío amanecer inicia con un celular en la mano de mi marido, un maullador gato que exige alimento, un perro que implora salir a pasear y una niñita que ni por error suele despertar de buen humor. Y así… Enredados en el vaivén de la mañana va uno justificando actitudes.
Que si mi marido antes de dar los buenos días saluda al celular… Es que así es él…
Que si el gato exige demasiado y maúlla como loco por las mañanas. Que si el perro urgido de salir a hacer “pipi” y en medio de gases pestilentes deduces que también está urgido de hacer la “popocha mañanera”. Que si mi hija pasó mala noche, se durmió tarde, está cansada, no quiere desayunar huevo, ese día tiene examen, ya no le queda su ropa en medio de su paso a la adolescencia y por si fuera poco terminó su serie favorita… Y así un sinfín de historias que generan que uno exclame en son de resignación… ¡Es que así es!!!
Y el día sigue avanzando… Y te toca la mamá del cole que no se entera de nada, el compañero de trabajo al que le “vale madres” interesarse y cooperar… El vecino baquetón que deja la puerta abierta, el que pasea a su perro y deja la “caca” al aire y a su destino…
Y uno no puede más que hacerse un lavado de cerebro porque la gente Así es… Asumiendo que las personas son de determinada manera, que están en su humano derecho de ser así y que los demás nos tenemos que “ajustar” a sus formas, actitudes, tratos, olvidos e ideas…
Cuantas veces no te ha sucedido que alguien te responde de forma grosera y hay alguien que lo disculpa diciendo… No se lo tomes a mal… No es personal… Es que así es…
Y es que así es y seguirá siendo… Porque la mente humana en la mayoría de los casos suele pensar como los sabios padres de “Matilda”: Yo soy grande, tu chiquita… Tú no sabes, yo sí sé… Tú eres tonta, yo soy lista… Y siempre de los siempres la mitad de la gente en su perfecta primera persona asume que su ser, su conducta y sus acciones son las correctas. Dejando a la otra mitad con el único recurso de fluir asumiendo que así es éste juego bizarro de las relaciones humanas.
Mi consejo: Fluuuyeeee… Y fluye siempre de adentro hacia afuera. No te rompas. Suelta, libera, deja ir y por lo que más quieras… ¡Deja vivir!!!
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